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El Museo de Orsay: un homenaje a los artistas franceses en París

Explore las grandes pinturas, esculturas y fotografías francesas

El recién restaurado Museo de Orsay es uno de los museos más famosos y bellos de París. Situado en una ornamentada estación ferroviaria de principios del siglo XX, este museo está especializado en arte francés. Mientras que el Louvre aloja una de las mayores colecciones del arte mundial y el Centro Pompidou homenajea el arte moderno posterior a 1914, el Museo de Orsay se precia de ofrecer una de las mayores colecciones de obras maestras impresionistas y postimpresionistas del mundo.

Las obras artísticas de este museo datan del decisivo periodo de 1848 a 1914, una época que cambió Europa para siempre. Esta edificación auténticamente preservada de “fin de siècle” en el margen norte del río Sena alberga una colección de obras de célebres artistas franceses como Degas, Monet, Cézanne y Renoir. Para quienes desean vivir una experiencia verdaderamente francesa de la edad dorada del arte en Francia, el Museo de Orsay es de visita obligada.

Un extraordinario edificio histórico

Ubicada sobre el margen del río Sena en el distrito 6, la construcción ferroviaria original conserva el mismo aspecto impresionante que cuando se inauguró en 1900 en ocasión de la Exposición Universal. La gran longitud de la edificación de piedra caliza blanca y las ventanas grandes y ricamente decoradas en los laterales siguen delatando a esta estructura como una estación ferroviaria de inicios del siglo XX. Sin embargo, en lugar de andenes atestados de viajeros que avanzan a empujones, en su interior, los visitantes se encuentran con una escena muy diferente.

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Las características de la estación ferroviaria original siguen intactas

Los elaborados detalles característicos de la estación, como el techo alto y abovedado y las grandes ventanas de cristal en el techo, se conservan para permitir que la luz natural ilumine la sala principal. Hace poco, se han restaurado magníficamente las baldosas de la estación, y también las lámparas doradas que cuelgan del techo para devolverles su elegancia original. El máximo atractivo del vestíbulo de entrada es el reloj dorado de estilo barroco que puede verse desde cualquier punto de la sala y da las horas como un recordatorio más de la anterior función del edificio.

La sala principal está dedicada principalmente a la escultura. Desde la reciente reforma, se han incorporado nuevas paredes de mármol en los laterales de la sala para dividir el espacio en antesalas más pequeñas que alberguen colecciones individuales. Esto también se ha ampliado a los niveles superiores de la sala, lo que significa que los visitantes pueden explorar más obras de arte en el entresuelo. La entrada principal sigue siendo abierta y amplia con algunas de las esculturas más llamativas de artistas como Paul Gauguin, Edgar Degas y Auguste Rodin expuestas a lo largo del pasillo. Hay muchas oportunidades de sentarse en bancos situados en la sala principal para disfrutar de un tranquilo momento de reflexión y apreciar el entorno. Esta sala transmite una atmósfera de calma y respeto, similar a la de un lugar de oración, lo cual ilustra la relajación y contemplación que los visitantes encuentran en esta galería.

Un placer diferente en cada sala

Al trasladarse a otras zonas del museo, observará los muros recientemente pintados del intenso tono frambuesa elegido para presentar las pinturas. Esta elección de colores para las colecciones es un guiño deliberado al esplendor de las épocas a las que la galería rinde homenaje con sus obras de arte, desde la Segunda República hasta la Belle Époque. Al elegir tonos lujosos y opulentos como este, el museo muestra la obra artística en una atmósfera similar a la de las épocas originales en que se crearon las piezas. Con frecuencia rematadas con marcos dorados, las pinturas en las colecciones del Museo de Orsay se cuelgan en estos muros de manera moderada a fin de dejar mucho espacio a los visitantes para que paseen y perciban la verdadera belleza del arte. El uso generoso del espacio y la luz es la característica común en esta galería.

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El reloj dorado y ricamente decorado del Museo de Orsay

Entre las célebres obras de arte, reconocerá el clásico Baile en el Moulin de la Galette de Renoir, una escena de un baile parisino famosa por su complejidad y La noche estrellada sobre el Ródano, la obra nocturna típica de Van Gogh. Los visitantes tienen a su disposición prácticos carteles y folletos, así como visitas guiadas y audioguías en varios idiomas para que puedan recorrer el museo sin perderse nada.

Las recopilaciones se agrupan y exponen en un movimiento de obras de arte en continua evolución en el Museo de Orsay. En lugar de colecciones rígidas y permanentes, el arte rota de forma regular y se recopila por temas en nuevas formas creativas, lo que permite que los visitantes contemplen las obras bajo una luz distinta cada vez que lo visitan. Las pinturas prestadas a otras galerías del mundo vuelven, de la misma forma que otras obras se prestan en una mezcla de arte que cambia constantemente.

Exposiciones fascinantes de la Europa de 1848 a 1914

Junto a esta fluida colección, se organizan exhibiciones durante periodos fijos en las que, en anteriores eventos, se ha rendido homenaje a la escultura, la pintura, la fotografía y objetos históricos. Las exposiciones sobre el impresionismo son siempre populares y tienden a centrarse en temas como el amor, la sociedad y la familia, usando escenas de la naturaleza y pastorales para reflejar la era “dorada” en la que se crearon. Las exposiciones postimpresionistas también llaman la atención de los visitantes, rebelándose contra el anterior movimiento con temas más oscuros de pobreza, sueños y muerte.

El Museo de Orsay capta una época de ilusión por el nuevo siglo y el inmenso cambio industrial en Francia y el resto del mundo, entre 1848 y 1914. La exploración de las pinturas expuestas aquí ofrece algo más que otras galerías. En realidad se trata de recorrer una era clave en Europa, experimentando cómo era la vida en un época en la que se creía con optimismo que la humanidad avanzaba hacia tiempos prósperos con la llegada del siglo XX. Estas obras artísticas ofrecen una visión profunda de cómo era la vida durante este episodio de expectación en Europa, antes de que décadas de malestar y guerra asolaran el continente. Es una colección fascinante que no pueden perderse tanto los amantes del arte como los fanáticos de la historia. 

6 rue Balzac, 75008, París (Francia), Tel: +33 1 44 35 18 00, Fax: +33 1 44 35 18 05, reservation-balzac@jjwhotels.com